29 julio 2010

La hora del Ángelus


El crepúsculo invitaba a la oración y era entonces cuando las campanas entonaban el sonido que se expandía por las calles, por los prados, y hasta donde el campo lo acogía invitando al recogimiento a quienes estiraban la jornada laboral .Era el toque del Ángelus. En mi llevo el son de las campanas anunciando el ángelus porque su tañido, hoy mudo, son otras tantas escenas cotidianas que sellaron en mi mente el ajetreo, el trasiego, la alegría o la tristeza, el lamento, la esperanza, la resignación, la ilusión, la lucha por la supervivencia, la amistad, la solidaridad, la satisfacción del deber cumplido de las gentes que compartíamos el universo que nos identificaba como habitantes de un mismo lugar.

Y un atardecer de tantos, al sonar las campanas, mi tío Indalecio paraba la yegua jabonera y se santiguaba, porque mi tío fue un santo y como tal murió; después volvía a lanzarla al galope hasta entrar en el pueblo, mientras yo dando botes a la grupa, agarrado con todas mis fuerzas a su cintura, disfrutaba de la velocidad cortando el viento en un atardecer de verano.
Bueno, Andrea, me marcho porque ya suena el ángelus y tengo que preparar la cena, se exclamaba la señora María que se había detenido un momento en la calle para chismorrear los aconteceres del día.
Vamos a cerrar la panadería que ya toca el ángelus, me decía mi abuelo Ángel, que no por eso era más creyente porque él tenía sus propias creencias.
Con el toque del ángelus regresaban al pueblo los labradores tras una jornada agotadora, con su hoz aun caliente empuñada o en las alforjas, con el sombrero en la mano para ventilar el pelo sudoroso y soñando con un buen chapuzón de agua fresca.
El rebaño de cabras regresaba del campo y cada cual se apresuraba a ordeñar la suya procurando no derramar ni una gota porque era nuestro oro. La piara de cerdos también regresaba del campo y cada cual volvía a su cuadra.
Otra señora María, porque Marías eran casi todas, como descubrí el día que bautizaron a una de
mis hermanas cuando el cura dijo: yo te bautizo con el nombre de Teresa, es decir María Teresa, y mis padres aceptaron su sugerencia, y así fue durante su mandato. Decía que la señora María, vecina de mi tía Casiana, porque conviene decir que,Mría a secas ,solo habia dos o tres,se detuvo para santiguarse al son del ángelus y proseguir su camino hacia la tienda . Aunque la vi de espaldas ,sabia que era ella porque desde bien pequeños habíamos desarrollado la capacidad de identificar las personas en la penumbra de la noche, por su silueta, sus andares, la cadencia de la marcha, características inconfundibles de cada persona.
El ángelus era la hora en que el tío Arcadio cumplía con su ritual liberando al burro de su albarda, y al mulo de su collera, y se despedía con una palmadita en el lomo
:a descansar amigos que mañana nos espera otra vez el campo.
Era la hora en que las gallinas se acomodaban en el palo del gallinero y me sorprendía verlas dormir de pie sin caerse, apoyadas sobre el palo, algunas en equilibrio sobre en una sola pata.
Era la hora en que se encendían en la calle las luces mortecinas que alumbraban no más que la luna Llena.
Era la hora en que los adolescentes esperábamos cruzarnos con la chica deseada porque entre dos luces la timidez se diluía.
Era la hora de todos: de los presentes y de los ausentes, de la meditación, de la plegaria, del recuerdo, y a menudo el cielo se unía con su explosión cromática ofreciendo con el último fulgor las pinceladas de nubes densas o deshilachadas, desvaneciéndose en una estela rosa anaranjada, o malva, o violeta, o púrpura, o color ceniza o color berenjena, hasta fundirse el la oscuridad cuando
ya las campanas descansaban también.
Por eso en cualquier lugar que me encuentre, cuando el crepúsculo me regala esa sinfonía de colores que son otros tantos estados de ánimo por los que uno puede pasar, oigo las campanas de mi pueblo y todas sus gentes que fueron haciendo camino al son del ángelus.
El Ángelus era sobre todo mi abuela Pepa, devota a cual más, y buena como el pan, cuando siempre al primer toque, en el umbral de la puerta, se santiguaba, me invitaba a imitarla, abría su libro de rezos, recitaba una antífona, me tomaba de la mano y comenzaba la oración que repetía con ella:

El Ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve María

Después de terminar me decía: conviene siempre estar en paz con Dios y limpio de pecado, hijo, porque no sabemos cuando nos llegará la hora final.
Tenia más fe en sus consejos que en los del cura. Quizás tuviera algo que ver, cuando en invierno, cada mañana llamaba a su puerta y salía casi a hurtadillas con el regalito bajo el delantal como quien protege un tesoro: Toma ,hijo ,el pucherito de leche para que desayunéis. Y Quizás por eso, la hora del Ángelus me evoca siempre el alma de mi abuela Pepa, que en gloria esté. Félix.



23 julio 2010

La niña de tez canela

El último domingo de junio el cielo madrileño amaneció encapotado y al calentar menos, aproveché para fundirme en la muchedumbre abigarrada y cosmopolita que deambula en torno a la glorieta de Cuatro Caminos. De pronto me crucé con un grupúsculo de niños y niñas custodiados por dos adultos jóvenes. Me percaté de que una de las niñas de unos diez años era mi vecina, que hasta hace unos días vivía con sus padres en casa de su abuela, debajo de la señora María; más atrás cerraba el grupo otra hermana de unos siete años la cual, al verme, y antes de que yo me enterase de su presencia, me dio con su mano un toquecito cariñoso en mi brazo. ¡Hola!, ¡no te había visto! , le dije sonriendo. No me contestó pero en el brillo de sus ojos se leía su respuesta:”No te digo nada, no es porque no quiera, es que algo en mi interior no me deja expresar mis sentimientos desde aquella noche en que mis padres se disputaron y rompieron la loza y unas sillas y entonces a la una de la noche, mi madre nos cogió de la mano y marchamos a dormir en la calle de al lado, en casa de unos amigos, y aunque no te diga nada me alegro de verte”. Su hermana mayor, de unos once años, arrastra en su comportamiento introvertido y huidizo el trauma ocasionado por las continuas trifulcas de sus padres y la ausencia periódica de su padre por motivos poco “católicos”…
Son inmigrantes del otro lado del charco, y vecinos desde que vivo aquí. Unos tres metros separan su ventana de la mía en el hueco del patio. He pasado infinidad de momentos charlando con las niñas de ventana a ventana, divirtiéndome tanto como ellas, pero sobre todo con la pequeña, de tez canela, que es más juguetona. La familia sigue creciendo y tienen otra hermana para seguir jugando.
¿Por qué los niños tienen que ser las victimas inocentes de la falta de sensibilidad de los adultos y de padres irresponsables? ¿Cuales son las causas de tanto desvarío? ¿Por qué las sociedades consideradas ricas y avanzadas, como la nuestra, no protegen más la fragilidad de los niños ante situaciones indeseables? Los interrogantes serian interminables al respecto. Y ocurre que en el siglo XXI y en sociedades llamadas civilizadas, no se le da una respuesta adecuada a estos problemas sociales, invirtiendo sin embargo, cantidades ingentes de dinero en temas de ocio y despilfarro, por qué no decirlo, para seguir creyendo que vivimos en un mundo maravilloso.
Vivimos en el primer mundo, otros viven en el llamado segundo o tercero o tercermundista. Da lo mismo las etiquetas. En todos hay niños que sufren, y en ninguno ellos son culpables de lo que les ocurre. En el Tercer mundo los niños pasan hambre y muchos mueren acosados por la hambruna, la explotación y las enfermedades. A la mayoría no les falta el cariño de los padres pero es insuficiente.
En el Primer mundo, el nuestro, los niños están más gorditos, a veces demasiado y, sin embargo, esta necesidad básica tampoco es suficiente ya que a muchos les falta la otra: el cariño y el equilibrio psicológico. Hambre allí, pena y trastorno aquí.
Me he alegrado esta mañana cuando me crucé con mi ex vecina, la niña de tez canela que me dio disimuladamente un golpecito cariñoso en el brazo, mientras en sus ojos brillaba una luz de esperanza.
Hay lenguajes más claros, más profundos, más expresivos, que transmiten más emociones que la mismísima palabra.

Este relato hubiera acabado aquí si no me hubiese encontrado de nuevo con la protagonista días después.
Uno de los días que prestaba mis servicios en el botiquín de una piscina municipal, próxima al domicilio, me encontré con un grupo que acudía a bañarse y me llevé una grata sorpresa cuando la niña de tez canela, acompañada de su hermana me saludó ufana. Me senté en el banco a su lado. El otro día te hablé cuando ibas con tu grupo y no me dijiste nada –le dije, para iniciar la conversación. Se quedó mirando al suelo, pensativa. Después de un largo silencio, poco a poco se fue desinhibiendo y comenzó a contarme las actividades del grupo así como otros proyectos con salidas al campo. Después de haber charlado un rato distendidamente la dejé que siguiera con sus compañeras/os disfrutando de su particular universo, y me despedí. Me dio un beso, lo que interpreté como un gesto de total confianza y cariño. Pocos días después, cerca de mi domicilio, al doblar una esquina me encontré de sopetón con ella. Alzó los brazos al cielo, y sin que me diera tiempo a reaccionar, con una rapidez felina, se lanzó a mi cuello para agasajarme con un abrazo entusiasta ante la mirada de su madre, su abuela y su hermana mayor. Reconozco que me ruboricé un tanto por tan efusivo como inesperado saludo .Acto seguido, su madre me comentaba que le había dicho que me había visto en la piscina vestido de blanco.
Si, mamá, era Félix.
¿Qué Félix?
El vecino, mamá, insistía mi hija. Y en ese plan estuvimos un momento parloteando. Nos despedimos habiendo reforzado un poco más nuestra amistad. Nos hemos vuelto e encontrar en la calle y siempre me ofrece un cariñoso abrazo.
Me alegro de que deje fluir sus sentimientos y relegue a lo más profundo de su mente esos momentos que le robaron de felicidad, aunque en realidad, haya secuelas difíciles de borrar.
Queda claro que el cariño es la medicina que todo lo cura, o mitiga al menos el sufrimiento.
Y pensar que remedio tan barato se prodiga tan poco. Es lo que creo.
Félix.

22 julio 2010

Hay que seguir celebrandola







Me acerqué a la Puerta del Sol de Madrid para posar junto a la copa del mundo ganada por nuestros campeonísimos.Tras sufrir la espera en una cola que parecia interminable,por fin ,me fotografié junta a la copa bien custodiada en su urna.Durante la espera,en la cola ,hice amistad con una chica argentina que estaba de paso y una señora de Costa Rica afincada en Valencia.Tuvimos tiempo de repasar la historia de España y a traves de la conversacion todos conicimos un poco mejor el pais de cada cual.La foto no fue muy conseguida ya que te despachaban volando y no se podia repetir ninguna toma,pero lo fundamental es el testimonio,que unos y otros ibamos plasmando despues en el libro visitas.¡Que siga la fiesta!
Félix.


17 julio 2010

Por fin se hizo justicia




Por si alguien lo dudara, tras este campeonato del mundo de futbol, queda confirmado, al menos para mí, lo del pan y circo. A lo emperadores romanos, autores del invento, les duró el juego de su circo muchos decenios hasta que el Imperio se derrumbó hace ya casi 2000 años. Quien diría que ese modelo serviría para el nuevo Imperio: el de la globalización del futbol. Aunque el pan no llega a todos lugares el futbol si, o al menos en eso andan los FIFOS y las FIFAS. Los niños desnutridos podrán al menos disfrutar del Dios futbol. Sé que este imperio también se derrumbará, pero ¿en cien años, en quinientos? Becerro de oro, balón de oro. La adoración está asegurada. Pan y circo, pan y futbol .En España tenemos todo: el pan, el circo y el futbol. A propósito, el nuevo presidente del Barcelona dice que la salud del club anda muy tocada, (económicamente, se entiende) y añade para que no cunda el pánico:”otros grandes clubes andan igual de malitos.” Ya lo sabíamos. Lo que también sabemos es que no hay dinero, al menos el necesario, para ayudas sociales, ver Ley de Dependencia etc.
Pero hablemos de futbol que es lo que toca ahora.
Los presidentes de los gobiernos se manifiestan y hablan de futbol como si fura un asunto de Estado, pues en algunos casos si lo ha sido: La presidenta de Chile salió a la primera plana para felicitar al equipo de chile que ha llevado algo de alegría a un país que ha sufrido la tragedia de un terremoto. En Méjico saltaron chispas y fue un asunto nacional porque Argentina metió un gol en fuera de juego. En Francia tras su desastrosa participación, el presidente Sarkozy llama al orden a todos los responsables. Nosotros estuvimos a punto de la catástrofe porque el árbitro dejó a los suizos darnos leña para todo el invierno y gracias a eso y la suerte nos ganaron, y en la final, ese mismo árbitro, o lo que sea, ya no dejó a los holandeses dar leña sino coces como una mula resabiá. Todo esto ha dado la vuelta al mundo cada minuto, porque así está diseñado por los nuevos emperadores de la FIFA y otros ayudantes.
Lo bueno y lo único diría yo, es que ganó merecidamente España. Si España. Todavía andan los nacionalistas de esas pretendidas nacioncitas sacándole punta para ver si se puede decir:”Campeona del mundo de fútbol…Esp…no, no; el Estado Español. Porque en esas andamos, o andan ellos, discutiendo si son galgos o podencos y mientras tanto la casa sin barrer. Y mira por donde apareció el pueblo callado, el de verdad, no quienes nos gobiernan y dicen representarnos,no, el pueblo auténtico, al que ellos temen y no se atreven a pedir un referendo para reclamar la independencia porque saben que lo perderían. Y el pueblo salió a la calle, invadió plazas y balcones con banderas de España, y se oyó el grito de:”Yo soy español, español.” Y nos abrazamos unos y otros orgullosos de ser españoles. Me he alegrado lo indecible y he participado de la fiesta porque el fútbol ha conseguido en España lo que no han conseguido nuestros gobernantes que es remar todos en el mismo sentido. Por una vez y sin que sirva de precedente ¡bendito futbol! Yo lo celebré en La Zarza y en Aldeadávila, y cuando he regresado a Madrid por todas las poblaciones he visto ondear la bandera españolas en infinidad de lugares. Yo digo lo mismo que nuestro Rafa Nadal:”esto hay que seguir celebrándolo durante un año.”Pero la política va a emponzoñarlo todo pasadas las vacaciones. Visto lo visto, estoy por apuntarme a un equipo para seguir el futbol. Félix