Nevó abundantemente en Madrid. En La Zarza amaga, caen cuatro copos, y apenas cuaja. Esto me lleva a pensar en Agustín, que de estar en el pueblo ya nos hubiera informado de los pormenores meteorológicos y más cosas. Así que ánimo, Agustín, acaba de recuperarte y retorna en plena forma al pueblo. En Madrid como ya se ha hecho eco la prensa, la nevada causó un auténtico caos, lo que viene a demostrar una vez mas, que nuestros gobernantes están en otra cosa o en otra galaxia, y luego nos sirven ese rifirrafe entre ellos tan propio de patio de colegio "y tu más, pues anda que tú" y así; un nivel propio de otra galaxia por no decir otra cosa. Ellos dicen ser nuestros representantes por delegación, o sea, que son nuestro espejo; pues como decía aquel: "pasarán más años y seremos más ciegos". Lo cierto es que en Madrid cayó una nevada guapa. Salí dispuesto para hacer algunas fotos pero sin ayuda era difícil realizar nada interesante, pues el suave viento te echaba los copos encima y lo ponía realmente difícil, de modo que me armé de paciencia y me conformé con lo que pude sacar. Al día siguiente salí hacia la periferia y pude sacar dos o tres fotos (una de las de arriba) que me trasladaron a mi infancia . Allí unos chicos y chicas disfrutaban en Moratalaz, aprovechando las pendientes que en su día los urbanistas dejaron sin "explotar" en su desmesurado afán de aprovechar al máximo el terreno en detrimento de las aceras que, en algunos casos, para pasar dos tiene que salirse uno. No se imaginaban que un día los chavales le sacarían partido, y ahí estaban improvisando eslalones y otras peripecias arriesgadas. Disfrutando al máximo la oportunidad de hacer deporte de invierno al lado de casa. Tras sacarles unas fotos intenté volverme como ellos, entrando en su universo, pero no se fían mucho de alguien desconocido, algo comprensible, de modo que la conversación fue un hola y poco más. De todos modos disfruté viéndoles deslizarse incansablemente por la pendiente, con sus mejillas rosas a no poder más, como cualquier niño del Tibet o del altiplano andino. No parecían sentir el gélido frió, estaban centrados en lo que realmente es importante; el juego. Permanecí un momento admirándolos mientras recordaba escenas similares que protagonizábamos de pequeños en nuestro pueblo. Había una diferencia sustancial: ellos/as estaban bien abrigados/as, en contraste con nuestra época cuando llevábamos el pantalón corto de pana bien ancho donde el aire ventilaba a su gusto. En eso no cabe duda que ellos son afortunados. Hoy lució un sol esplédido en Madrid, la nieve se ha ido difuminando y ya solo quedan los recuerdos: buenos para unos, malos para otros, seguro que para los chavales extraordinario porque esa es la magia de la infancia, disfrutar el presente de un acontecimiento excepcional que, a buen seguro, les quedará grabado como a nosotros a su misma edad, como algo maravilloso. ¡Que vuelva a nevar!
11 enero 2009
10 enero 2009
Un poco de humor para combatir el frío
¿Por qué tonto el culo?, con perdón. O sea, que el ser humano es tonto de remate desde que nace, puesto que pasa parte de su vida atraído por esta parte anatómica. Y es que no debe ser una idea tan tonta dejarse llevar por él, cuando resulta tan fácil ser conquistado por tan poderoso imán. Me dice un amigo: ”he sido un tonto el culo, con perdón, no haberme dado cuenta antes que iba a fracasar con mi pareja”. Eso no justifica tu expresión -le dije-. ¿ Por qué? Preguntó sorprendido. Porque el culo, con perdón, manda más que el cerebro -añadí.
¿Qué me dices? si todo está en el cerebro.
Cierto, pero el cerebro es prisionero del culo, con perdón
Qué lio. Pues en ese lio andomos, amigo.
Cerebro y culo, con perdón, son parte de una misma cosa; el uno piensa y el otro decide . Y es que el cerebro necesita ese estímulo para funcionar en su parcela programada para la procreación, sin él el cerebro no actúa, o sea, que manda el culo, con perdón. Asi que no será tan tonto, digo yo, más bien es listo, o al menos tiene un valor primordial que no se le atribuye.
Por consiguiente, deberíamos decir: listo del culo, con perdón, y no lo contrario. Pensándolo bien ¿por qué he entrado en estas consideraciones?
¡Qué culos más listos!, con perdón.
Cerebro y culo, con perdón, son parte de una misma cosa; el uno piensa y el otro decide . Y es que el cerebro necesita ese estímulo para funcionar en su parcela programada para la procreación, sin él el cerebro no actúa, o sea, que manda el culo, con perdón. Asi que no será tan tonto, digo yo, más bien es listo, o al menos tiene un valor primordial que no se le atribuye.
Por consiguiente, deberíamos decir: listo del culo, con perdón, y no lo contrario. Pensándolo bien ¿por qué he entrado en estas consideraciones?
¡Qué culos más listos!, con perdón.
06 enero 2009
Cosas de los Reyes Magos
Me desperté esta mañana algo más temprano que de costumbre, cuando rompía el día. Luego, me di cuenta que era el día de los Reyes Magos y quizás por eso fue el despertarme antes, probablemente por orden de alguna neurona que se empeñó en hurgar en el baúl de los recuerdos de hace más de cincuenta años cuando añoraba el despertar de este día. Por un momento afloraron las imágenes de niños y niñas mostrándonos ufanos nuestros regalos, intentando cada cual convencer de que su juguete era el mejor aunque, en el fondo, sabíamos de sobra quienes eran los más afortunados. Moto de hojalata, soldados de plomo, una armónica, una pelota, una peonza, eran juguetes para niños. Las niñas recibían su muñeca, o una cuerda para jugar a la comba, o un juego de cocina en miniatura, de hojalata endeble pero que sentimentalmente era de oro. No es malo recordar estas cosas del pasado, me dije. Decidi no levantarme, ofrecerme el desayuno en la cama como si estuviera en un hotel de gran lujo y disfrutar de la mañana viendo pasar el tiempo; después de todo, hoy es el día de los Reyes Magos un día para soñar, me dije. De repente a través de la ventana los primeros rayos de sol se proyectaron en lo alto de la pared formando un pequeño triángulo luminoso, más intenso en el vértice superior y difuminado en el inferior. La intensa luz superior avanzaba a razón de un centímetro por segundo hacia abajo llenando de luz la parte mas tenue. Fueron unos segundos fantásticos, ver la rotación de la Tierra a una velocidad increíble en un observatorio improvisado. Sin duda fue un regalo de los Reyes Magos. Instalado confortablemente en mi cama opté por leer algo sobre la historia de nuestros antepasados en el siglo XVIII. Me detuve en un párrafo que recordaba lo siguiente: ”En 1750, el marqués de la Ensenada puso en marcha la elaboración de un censo que afectaba a todos los hogares castellanos y a sus ingresos, tanto comerciales como agrícolas, para cargarles un impuesto único.” Esto debía de afectar también a nuestro pueblo de Zarza de Pumareda, pero nos libramos porque esta reforma que, por primera vez afectaba a la renta de la Iglesia y a los grupos privilegiados, no salió adelante porque estos se enfadaron mucho y salieron en nuestra defensa consiguiendo ”tumbar” al ministro y así la reforma se fue al garete. ¡Hay que ver como se las gastaban en aquellos tiempos! ¡y cómo han cambiado las cosas desde entonces!
Hace unos días me he enterado por la prensa que el Gobierno ha tomado medidas muy buenas, supongo, porque el gobierno quiere lo mejor para el pueblo, según oigo, rebajando la presión fiscal a banqueros y gente así, de un 40% a menos de la mitad, -grosso modo-. ¿Puede alguien afirmar que los agraciados no creen en los Reyes Magos? Antes creía que para la buena salud general, los Reyes Magos deberíamos celebrarlos varias veces al año, ahora me doy cuenta que andan todo el año entre nosotros y no estoy seguro que acierten siempre con las señas de las cartas que reciben.
El sol y las sombras han avanzado dos metros en mi habitación. ¡Caramba, dos metros más viejo! Me levanto, voy a ver que me han traído los Reyes. Un libro de recetas de cocina veo como regalo. No está mal.
Hoy es el día de los Reyes Magos, un día para la ilusión, un día para soñar, sin olvidar el humor. Félix
Hace unos días me he enterado por la prensa que el Gobierno ha tomado medidas muy buenas, supongo, porque el gobierno quiere lo mejor para el pueblo, según oigo, rebajando la presión fiscal a banqueros y gente así, de un 40% a menos de la mitad, -grosso modo-. ¿Puede alguien afirmar que los agraciados no creen en los Reyes Magos? Antes creía que para la buena salud general, los Reyes Magos deberíamos celebrarlos varias veces al año, ahora me doy cuenta que andan todo el año entre nosotros y no estoy seguro que acierten siempre con las señas de las cartas que reciben.
El sol y las sombras han avanzado dos metros en mi habitación. ¡Caramba, dos metros más viejo! Me levanto, voy a ver que me han traído los Reyes. Un libro de recetas de cocina veo como regalo. No está mal.
Hoy es el día de los Reyes Magos, un día para la ilusión, un día para soñar, sin olvidar el humor. Félix
05 enero 2009
Los Reyes Magos
Hoy,víspera de los Reyes Magos, caminaba por una estrecha calle aledaña a Bravo Murillo, en Madrid, cuando me topé con un barrendero de unos treinta años que lucía su habitual traje verde, impermeable, con bandas blancas fluorescentes. Había aparcado su carro, provisto de dos cubos y los utensilios propios de su tarea, en la estrecha acera, junto a la puerta de un local donde unas monjas realizan funciones de asistencia social: ofrecen ropa, desayunos y asistencia sanitaria a personas sin hogar.
Al llegar a la altura del barrendero, salió una monja vestida de blanco de la cabeza a los pies y se dirigió a este con un sobre blanco de correo, abierto y con unos billetes dentro. Replegó la solapa, lo dobló de nuevo en dos para que el dinero no se cayera y se lo entrgó. Al encontrarme muy cerca de ellos, presencié cada detalle de la escena y por un momento me reproché el no llevar la cámara para realizar alguna foto. Después pensé que era mejor así, que ese momento tan intimo les pertenecía por completo. Lo que realmente me cautivó, y es el motivo de este comentario, fue cuando la monja tras pronunciar unas palabras, le entregó el sobre esbozando una sonrisa luminosa, llena de ternura; era un beso al receptor, el cual, agradeció tan generoso gesto. La sonrisa y la mirada llena de luz de esta religiosa, era la expresión más viva de todo el afecto, de todo el cariño, de todo el amor que se puede sentir hacia otra persona. Lo del sobre fue simplemente un mero trámite.
Seguí caminando convencido de que al presenciar tan bella escena, era un regalo anticipado de los Reyes Magos para mi también. Félix.
Al llegar a la altura del barrendero, salió una monja vestida de blanco de la cabeza a los pies y se dirigió a este con un sobre blanco de correo, abierto y con unos billetes dentro. Replegó la solapa, lo dobló de nuevo en dos para que el dinero no se cayera y se lo entrgó. Al encontrarme muy cerca de ellos, presencié cada detalle de la escena y por un momento me reproché el no llevar la cámara para realizar alguna foto. Después pensé que era mejor así, que ese momento tan intimo les pertenecía por completo. Lo que realmente me cautivó, y es el motivo de este comentario, fue cuando la monja tras pronunciar unas palabras, le entregó el sobre esbozando una sonrisa luminosa, llena de ternura; era un beso al receptor, el cual, agradeció tan generoso gesto. La sonrisa y la mirada llena de luz de esta religiosa, era la expresión más viva de todo el afecto, de todo el cariño, de todo el amor que se puede sentir hacia otra persona. Lo del sobre fue simplemente un mero trámite.
Seguí caminando convencido de que al presenciar tan bella escena, era un regalo anticipado de los Reyes Magos para mi también. Félix.
03 enero 2009
El dia de Año Nuevo

Me recibieron como yo lo esperaba, es decir: posando como siempre para mi, felicitándose entre ellos el Año Nuevo, como lo haría cualquiera de nosotros concediéndome por tanto la exclusiva.
Aun quedaba entre su lana adornando sus cabezas, la paja que Fernando le había concedido a modo de confetis para celebrar la despedida del año. Por tan grato recibimiento les premié con un plátano que liquidaron en un santiamén y me despedí de ellos hasta la próxima. Curiosos, me seguían con su mirada mientras me alejaba. Al fin, disfrutan de una época feliz. Félix Y de paso ¡Feliz año! a todos/as los blogueros/as y visitantes.
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