23 octubre 2021

EL NEGRO EN LA ERA

No sé si el color negro es el de la vida o el de la muerte. No sé si el color negro es el del silencio o el del llanto. No sé si es una costumbre, o un callar la miseria, o una lucha interna. Miro la foto y descubro en esa mujer de negro la lucha por la vida, la nobleza del alma, la fuerza interna, el arte de sufrir con arte, el arte de cribar el pan soñado, el arte de empuñar fuerte con manos gruesas de años cansados el cedazo por donde pasan los fríos y calores de todo un año. Sufriendo con el vestido negro, blanco de harina postrera, rojo de pimentón en la matanza del cerdo, negro esperanza en el bautizo blanco del niño que reirá con la madre en la era color paja, color trigo, color pardo de mula flaca, color fuego de crepúsculo encendido, color negro de vestido negro que criba los segundos del sudor resbalando por la frente. Negro vestido de noche estrellada, negro , blanco de amanecer de pan blanco cribado en la era con vestido negro. Cuando yo era niño encontraba en el regazo del vestido negro de mi abuela el cariño rosa que me acogía. Ahora sé lo que significa ese negro: Es el arte de cribar el blanco y negro de la vida.

22 junio 2021

A mi primo Adolfo Carreto

· Artículo que en mi blog dediqué hace cuatro años a mi primo del alma, Adolfo Carreto, cuatro años después de su prematuro e inesperado fallecimiento un dia como hoy, 22 de junio de 2008. Van pasando los años y seguimos pasando porque lo nuestro es pasar, como dijo el poeta. Tu ausencia (hoy cuatro años ya) se hace pesada aunque solo a ratos ,porque de vez en cuando me sumerjo en tus escritos y siento a través de ellos tu sonrisa y tu modestia cuando comentábamos algún tema de los que hace más de cuarenta años escribiste con la ilusión de la juventud, con la ilusión de poder cambiar las cosas, o al menos de intentarlo, sabiendo que el mundo gira a su bola y nada podemos cambiar en el fondo, solo informar ,denunciar ,apoyar a los más humildes como hiciste siempre sabiendo que solo el calor humano, el cariño y la esperanza que suscitabas con tu apoyo a los abandonados a su suerte, era lo máximo que se podía ofrecer. Por eso y por muchas cosas más, siempre estaré orgulloso de ser tu primo, y seguiré conversando contigo de esta otra manera que el destino nos impuso. Por eso he querido recordar uno de los muchos artículos que escribiste allá por los años setenta, cuando la televisión comenzaba a encandilarnos con sus mensajes y sus imágenes encantadoras ,pero como bien analizaste ,no exentas de ideología para imponer, a la postre, la forma de vida que deberíamos copiar y hacernos soñar en una libertad condicionada. Félix “ El producto de la T.V es usted mismo”. “Resulta que usted paga por algo que no ha elegido. Bien. ¿Y qué? ¿No es acaso éste el precio que exige la sociedad de consumo? Comprar lo que las empresas producen para satisfacer las necesidades que ellos nos han impuesto. ¿Complicado? No. Sumamente simple. Usted también es producto de la televisión. -piensa como la televisión quiere que piense -ama, como la televisión desea que usted ame -odia, lo que la televisión se empeña en que usted odie -rechaza, lo que la televisión programa para que usted rechace -y aplaude con la intensidad que manda aplaudir la televisión. ¿Verdad que usted hace todo esto y sin embrago nunca le han colocado un frío revolver en el lado izquierdo de la nuca para que beba Pepsicola, fume Vicerroy, vista Crilenka, viaje en Ford, escuche música en Nacional, se libere con los Blue Jeans y siga pensando todavía, TODAVIA, en los Beatles? Usted no puede quejarse porque todo se lo dan a mano. Avon llama a la puerta de su casa, y usted, por supuesto, le abre. Si tiene dinero beba Old Parr. Y si no lo tiene, piense:” Eso es para los que tienen dinero.” Porque, eso si, usted debe hacer las cosas con tal de que sean Old Parr. LA IMAGEN TELEVISIVA ES UN PRODUCTO IDEOLOGICO. La imagen es un producto. Pero más que un producto económico es un producto ideológico. Más que neveras, salchichas playas doradas, apartamentos al otro punto cardinal de su casa…van a venderle ideología. Con una regla de tres muy simple: que la ideología que usted compra la paga comprando también los productos. En imágenes, usted compra todos los días un mundo:”el bueno.” Y usted rechaza todos los días otro mundo:”el malo.” Fundamentándose en hechos tan moralmente universales, la televisión le dice:”Quien roba es un ladrón.” Y usted no duda de esta verdad. Y entonces llegan las imágenes. Alguien robó en la empresa. Alguien robó en el Banco. Alguien robó en la Quinta del Barrio Rico. Y comienza la acción. Nuestro objetivo es perseguir a los ladrones. Son una amenaza para la sociedad. Es lícito matarlos. Es necesario matarlos. Hoy me robaron a mí. Mañana pueden robarle a usted. ¿Cierto? No. No es cierto, amigo. Hoy me robaron a mí porque yo tenía algo digno de ser robado. Mañana no le robarán a usted porque usted no tiene nada digno de ser robado. Usted vive en el barrio de los ladrones, en las afueras de las ciudades, en las afueras pobres de la s ciudades ricas, no en las afueras residenciales de las ciudades ricas. Y usted tendrá que odiar a los ladrones, vecinos suyos, compañeros suyos de liceo, si es que tuvieron oportunidad de ingresar en el liceo. Toda la policía del mundo es efectiva. No está corrompida. ¡Ja, ja, ja! Protege al inocente. ¡Ja, ja, ja! La policía es efectiva y da caza al ladrón. Ya lo tenemos en la pantalla. Cara desgarrada. Mal vestido. Mal comido. Con barbas y pelo al aire. Mal vestido. O bien. Según la sociedad en la cual el ladrón se desenvuelva. Pero nunca mejor vestido que aquel a quien ha robado. Ya lo tenemos ahí. Siempre había sido buscado por la policía. Desde que nació tenía antecedentes penales. Cuando le sacaron la fotografía y le pusieron un número debajo ya se sabía su destino: la cárcel. Ya hemos aprendido a odiarlo. Lo robado es devuelto a su dueño. Justicia. ¿A su dueño? Pues claro, a su dueño. Porque la imagen ha conseguido demostrarle que ese “buen hombre” con lujoso carro y lujoso traje, y lujosa quinta y lujosa señora, y lujoso color de cara, y lujosos cuadros en las paredes de sus casas casas casas ese buen hombre ha sido objeto del atentado de un criminal. Hay que deshacerse de él. Es justicia. Y la policía cumplió y restableció el orden. El “buen hombre” podrá seguir disfrutando de sus cuadros en sus casas, de su tranquilidad en sus playas, de sus lujosos trajes, de sus lujosas quintas, de su lujoso color de cara y de sus lujosas queridas. Se ha restablecido el orden. Ya podemos seguir robando.” (Adolfo Carreto

28 mayo 2021

¿POR QUÉ CANTAN LOS PÁJAROS?

Yo no sabría decir el motivo. Probablemente por muchas razones. Primero para comunicarse entre ellos, luego para cortejar a la pareja, también para prevenirla de posibles depredadores mientras incuban y un sinfín de motivos que desconozco. Llegados a este punto me pregunto por qué no hacemos nuestras tareas cantando. Antes se hacían, los que somos de pueblo lo sabemos: cantaba el albañil en el andamio, el pintor pintando, el yuntero arando, el pastor con su rebaño, la alguacila pregonando “ha llegado el tío del barato, quien quiera comprar peces buenos, vivos y baratos, en la plaza del pueblo está el pescadero”. Cantaba el cura y los fieles en la misa, soltaba un taco el herrero, “me caguen la…casi me quemo”, pero luego cantaban el yunque y el martillo y así podría seguir hasta escribir diez páginas sobre el cante que se fue porque ya no se canta así sea harto de vino. De modo que una mañana más he salido en busca del cante que solo la primavera y poco más, nos regala estas melodías por los caminos de mi pueblo y de otros limítrofes, aunque en mi pueblo, un poquito más. Esta mañana la protagonista es la oropéndola, aupada por otros pajaritos más pequeños que repiquetean con sus trinos de poca intensidad pero de una belleza sublime. El ruiseñor ha hecho dos o tres pequeñas incursiones, pero era otro ruiseñor, no el que yo conozco, pues debía están incubando esta mañana, “goreando”, decimos en mi pueblo, qué bonita palabra “gorear”. La oropéndola es para mi la luz entre las luces del boscaje, es una artista trenzando su nido en la punta de una rama donde no llegan lagartos ni otros bichos. El canto de la oropéndola es también dorado, como su plumaje, obsérvenla, presten oído, timbre envolvente, engolado, sin estridencia alguna, sobrio y señorial, relajante, amistoso, discreto, casi voluptuoso invitando al sosiego. Esta mañana he sido un privilegiado porque ella me ha dedicado un buen rato de placer, solo captado de forma efímera con mi rudimentaria cámara. Sirva este corto documento sonoro para hacerse una idea de lo maravillosa que puede ser la vida cuando discurre cantando.

22 mayo 2021

CONVERSANDO CON EL RUISEÑOR.

Es grato ver como la única ave que prospera por estas tierras del oeste salmantino, sobre todo en mi pueblo, es el ruiseñor. Todo un señor. Cada año hay más. En gran parte debido a que su nido es de muy difícil acceso a los depredadores aprovechando el denso entramado del ramaje de espinos y zarzales. Así que es una excelente noticia que el rey del cante sobreviva a los depredadores de todo pelaje. El resto de las aves que acunaron nuestra infancia, anidando a veces cerca de las viviendas buscando compañía, están desapareciendo en gran medida por culpa del hombre: Los petirrojos que llamamos pimienteros, los jilgueros que cazábamos con liga para llevarlos a la jaula, los verderones, con el mismo fin y otros muchos pájaros casi desaparecidos. Vivimos obcecados por el consumismo y esto lleva a roturar y allanar la tierra para conseguir más rentabilidad, campos yermos en verano, ni un bicho, todo muy limpito, diáfano, pesticidas e insecticidas a tutiplén, arboleda diezmada, aguas subterráneas sobreexplotadas, fuentes desaparecidas, todo muy limpio. Ya sé que aún existen lugares donde la naturaleza puja con fuerza, pero es más la desforestación, la quema, el abuso de los acuíferos que lo contrario. Por todo eso y por mucho más, he encontrado cada mañana en el canto del ruiseñor un alivio, me he alegrado de ver que él sigue procreando, me he detenido junto al regato Valdemayas donde me espera da mañana entre el ramaje, nos saludamos, y él parece que se alegra también ,porque su canto recobra intensidad y brío, belleza en su ejecución. Después me despido “hasta mañana”, le digo, y él responde con su lenguaje “hasta mañana”. Todo está conectado en el universo. Lo importante es saber captarlo y disfrutar de ese momento efímero sea él. De modo que he dejado este documento sonoro como testigo de ese momento fugaz, pero intenso. Nada más.