27 junio 2016

La primavera se fue dejando su lección


                                  

Como cada año, la primavera acudió  para llenar los campos de aromas, de coloridos y de frutos que madurarán con el paso de los días. El reino animal le puso sonido para que esta sinfonía primaveral durase al menos los meses de abril , mayo y junio que son  el germen del festín que llegará cuando maduren los frutos.
Pero el reino vegetal está supeditado a los vaivenes de la climatología, como en el reino animal los curritos de a pie lo estamos con los vaivenes de la economía.
Por estos lares del oeste salmantino, en la Zarza de Pumareda, junto a las Arribes del Duero y  Portugal, la primavera ha sido pasada por agua; abril y mayo lluviosos, fríos y ventosos, solo junio fue algo más hermoso. Las flores asomaron la cabeza y recibieron la inoportuna ducha fría , mañana, tarde y noche; mal asunto crecer sin sol, con frio y viento. Ellas lo intentaron pero en medio de tanto acoso no se prodigaron, arrugaron el ceño, replegaron sus pétalos, fueron creciendo en la esperanza de un mañana mejor, pero apenas se consumó y la armonía de su ciclo vital se truncó y, ellas, a su vez, contra su voluntad, negaron el fruto que había de ser el regalo de nuestro paladar y sustento: cuatro cerezas en cada árbol, lo mismo en los almendros, escasas manzanas y ciruelas
Yo he paseado en medio de esta primavera fallida, aunque las plantas pusieron su empeño para regalarnos colorido y aroma entre viento y chaparrón, entre efímeros rayos de sol.
Yo he paseado en esta primavera por los caminos del campo de mi pueblo, buscando el canto del cuco, y de la abubilla, y del ruiseñor, y del mirlo, el grillar del grillo, el croar de las ranas, y el castañetear de la cigüeña, y el arrullo de la paloma, y el zumbido de la abeja, y todos los he escuchado entre ratos sin lluvia, entre ratos con sol, que fueron los menos, pero al fin y al cabo, ratos de amor.
Y en mi caminar me detuve un momento a pensar en el reino animal, en el currito de a pie, que como las plantas esperó su primavera y le fue negada en su merecido esplendor. Porque también le faltó sol, el sol de un salario digno trocado por un contrato basura, basura del patrón.  Y el currito de a pie arrugó el ceño, como la flor, se retrajo en su pesar, como la flor, esperó un mañana mejor, como la flor, y la primavera pasó.
El reino vegetal está supeditado a los vaivenes de la naturaleza  que con sus sempiternas leyes lo rige todo.
El reino animal, el del currito  de a pie, yo, tú, aquel, estamos supeditados a las leyes impuestas por el patrón, leyes para la usura que engendran dolor al que solo pide, como la flor, un poquito de sol, pan, dignidad y amor.
La naturaleza puede ser cruel.
El hombre, feroz.







 

1 comentario:

Manuel dijo...

Bonito canto a la primavera, este año tan desigual y rarita, de nuestro pueblo.
He vivido, disfrutado y sufrido algunos momentos de ella.
Magnífico y completo álbum fotográfico. ¡Qué buenas y bonitas imágenes!, Félix. No dudes que no ha sido tan mala (la primavera) gracias al ánimo de ese juglar, siempre dispuesto con su guitarra a cantar sus bellezas por doquier y ella (la primavera), te responde agradecida, aunque el tiempo y temperaturas no la hayan acompañado como ella quisiera. Sigue cantando, fotografiando y comentando. Sigue, sigue…
-Manolo-