03 agosto 2020

BIENVENIDA NUESTRA SANDÍA

                                

 

Hoy es el día internacional de la sandía. Lo celebro. Los agricultores básicamente de Málaga y extremeños se quejan de que ha bajado la demanda.

Yo creo que hay que apoyar a los agricultores que son los que, en definitiva, sacan a este país adelante, y comer sandía. Creo que les pagan 6 u 8 céntimos el kilo, he oído en la radio, pero después sale al paso el intermediario, que es el que se lucra sin dar palo al agua y el precio sube, y después está el IVA, que es la otra mamandurria del gobierno, para sacarnos la pasta para sus viajes en Falcón, su ropero que no cabe en un campo de fútbol, sus asesores por miles, sus tarjetas de crédito, su coches oficiales,  secretarias, sus ordenadores y aidphone última generación y un largo etcétera. Luego quieren quitar al rey porque dicen que gasta mucho y nos sale muy caro; o sea que los que viven a cuerpo de rey (véase Pablo Iglesias, marqués del chupinazo, o del braguetazo, uno ya no sabe, o Sánchez, el rey del engaño a mayor gloria del rebaño), Estos son los patrocinadores de dicho desalojo. Sánchez quiere ser el rey de la III República. ¿Lo logrará? Visto lo visto y cómo anda el rebaño, todo es posible en este país de charanga y pandereta.

Si todos los diputados y senadores (que hay el doble que en Alemania, pero la mitad de jueces por habitante, lo que es una vergüenza), además de una sarta de políticos adscritos a la sopa boba, les diera por comer sandía, harían un gran servicio al pueblo llano.


Pero sé que mis súplicas caerán en saco roto.

Esto del día de la sandía me parece estupendo y abogo por el voto en blanco, mientras los políticos no demuestren en el Congreso, el Senado, en el Consejo de ministro y en los mítines, que son consumidores acérrimos de la sandía. Menos wiski en la bodeguilla de la Moncloa y más sandía en el Consejo de ministros para aclarar las ideas. Pensad un poco en la gente del campo, por mucho que ustedes anden confusos a fuerza de meternos gato por liebre y sigan empeñados en vendernos la burra ciega. Menos mal que en el fragor de la pandemia nos salvaron los sanitarios y los agricultores. Esto nunca lo entenderán los que viven de la mamandurria.

Yo digo ¡Viva la sandía!, roja o amarilla, me da igual; ambas quitan la sed, porque ambas son el fruto del campo y el sudor del labrador.

1 comentario:

Manuel dijo...

¡VIVA!, ¡Viva la Sandía!
Ayer y hoy he degustado y disfrutado con una buena sandía. Hacía tiempo que no comía una tan buena y exquisita. Soy más de melón; pero lo dicho: Buenísima.
Recuerdo cómo los cerdos disfrutaban y se ponían moraos cuando les echaban sandías.
¡Viva la Sandía!

-Manolo-