15 abril 2009

La lucha por la vida o la ayuda mutua.

Estos robles, aún jóvenes, han crecido junto a la pared aprovechando las circunstancias favorables que sin duda les proporcionó la propia pared.
En La Zarza, en un paseo por el campo se pueden observar innumerables robles jalonando las cercas. Ahora con la concentración parcelaria, se pueden ver hileras de robles que un día fueron compañeros inseparables de las paredes y, ahora, al eliminarlas, se han quedado solos, al descubierto, adaptándose a la nueva situación para enfrentarse a las inclemencias del tiempo. Los robles de la foto nos muestran la querencia que, por algún motivo, les llevó a crecer al abrigo de la pared. Ellos podrían explicarnos el motivo de tan peculiar elección, pero como están en otra cosa, voy a tratar de ser su portavoz: ”Cuando éramos solo unas simples semillas, unas veces el arado nos empujaba al pie de cerca, otras veces los pájaros que descansaban en una de las piedras de la pared nos dejaban caer y nosotras pacientemente esperábamos el momento propicio (temperatura, humedad) para germinar. Hechamos raíces y crecimos discretamente bien arrimados a la pared procurando no llamar la atención de nadie. Cuando el arado se acercaba a la pared temíamos ser aniquilados, pero gracias a la pared el arado nunca nos alcanzaba. Cada primavera seguíamos dando un estirón. Cuando alcanzamos la altura de la pared, el dueño de la finca dejó de labrarla, quedando definitivamente para el pasto. Los animales que pastaban no se fijaron en nosotros porque tenían suficiente hierba y así pudimos conservar nuestras hojas. Habiamos crecido hasta sobrepasar el muro y seguimos creciendo pegados a la pared hasta conseguir que nuestro tronco fuera lo suficientemente resistente para proteger en este momento a la pared que comenzaba, con el paso de los años, a debilitarse presagiándose su derrumbe. Conscientes del servicio que nos proporcionó cuando éramos aún muy frágiles, nos propusimos ayudarla para que se mantuviera en pie, y seguir el máximo de tiempo unidos por el destino. El azar quiso que las cosas transcurrieran así y aplicando aquello de “ayer por ti, hoy por mi” estamos orgullosos de rendirle este servicio hasta que el propio destino nos separe definitivamente”. Félix

3 comentarios:

Salva dijo...

Muy bien Félix. Elucubrando el porqué de los caprichos naturales. Y no tan caprichos, pues todo tiene su lógica así como lo narras.
Cierto que los protagonistas no pueden sacarnos de dudas, pero para eso está la mente del portavoz poniendo voz a quien no la tiene. Saludos. Salva

Anónimo dijo...

Una llamada a los visitantes de nuestra página y nuestros blogs:
Sé que muchos queréis dejar comentarios en el libro de visitas o en los blogs y decís que no lo hacéis porque no sabéis. Es muy sencillito y si la primera vez no sale bien (que lo dudo) será a la segunda. No importa, eso nos ha pasado y pasa a todos, todos los dias. Además, como ya he comentado en más de una ocasión, aquí estamos como en familia, no hay nada que temer ni tener miedo al ridículo; aquí nadie es quién para a juzgar a nadie. Si fuera aasí no tendríamos ni página nis blogs.
Espero que alguno de vosotros perdáis el "miedo" y dejéis unas líneas. Comprobaréis que es muy simple es dejar aunque sea un escueto comentario:

Félix me ha gustado mucho tu foto y comentario.-Manolo-..........

Así de sencillito. Solamente y como toda dificultad que yo veo está en verificar la palabra (letras) que se muestran, dejarlas en el recuadro indicado, para evitar mensajes basura y publicidad. Y luego pinchas en la opción "anónimo" que es la más sencilla. Esto queda subsanado al indicar tu nombre en el texto.

Anónimo dijo...

Parece, Félix, que los duendes informáticos revoltosos se han retirado (de momento) y nuestros blogs vuelven a funcionar con normalidad. El mío quedó bien trastocado y me ha costado un buen rato ponerlo nuevamente en orden. A ver cuanto dura.

-Manolo-