22 abril 2009

Luis Ocaña ,el campeón que no olvidaremos.



Aquí estoy, con barba, junto a Luis Ocaña el día que Perico Delgado ganó el Tour de Francia en 1988.


Tuve la suerte, gracias a la amistad que me unía al conserje, de poder asistir en la Embajada de España en Paris a la fiesta en honor a Pedro Delgado tras ganar aquel día de julio de 1988 el Tour de Francia. Se había organizado una fiesta por todo lo alto para recibir al campeón junto con su
equipo. Paris era una fiesta española. Miles de aficionados y paisanos de “Perico” engalanados con los colores y distintivos que identificaban a España (camisetas, sombreros, pañuelos) dejaban a su paso por las calles el sello de la alegría y la espontaneidad de una juventud que daba rienda suelta a la euforia y jolgorio acordes con evento. La policía hizo una excepción y dejó correr la fiesta por las calles hasta que lentamente decayera al amanecer de un nuevo dia. La climatología ese día de julio era también española y el sol brilló con fuerza calentando de lo lindo. En torno a las nueve de la noche un grupo no muy numeroso de españoles (pues las entradas eran limitadas) esperamos, entonando canciones en los jardines de la Embajada, la llegada de los protagonistas. Un séquito de personajes célebres bajaban de los automóviles entre ellos Luis Ocaña ganador del Tour1973. Tras los saludos de unos y otros, aguardé el momento propicio para saludar a Luis Ocaña, el ciclista, el emigrante español que llegó de niño al sur de Francia, el campeón que nos regaló tardes inolvidables a los emigrantes españoles en Francia, pero también a todos los amantes del ciclismo en general por las hazañas que protagonizó tratándole de tu a tu y sin ningún complejo al caníbal, el gran Eddy Merckx. Me hice unas fotos con él y tras un breve intercambio de palabras le agradecí por habernos deleitado tantas tardes plantándole batalla al indomable Eddy Merckx, campeón intocable hasta su llegada.
No hace mucho tiempo, el presidente francés Nicolás Sarkozy aseguró que los ciclistas que más había admirado eran Luis Ocaña y Miguel Indurain.
Para mi Luis Ocaña fue el mejor ciclista español de todos los tiempos, la proyección la tenía, pero la mala suerte le impidió desarrollar todo lo que llevaba dentro. Su carácter terco y obstinado le permitió dominar a Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos. Hacía gala de ese carácter tan propio del español de la meseta. Aunque había vivido mas años en Francia que en España se sentía orgulloso de ser español y no dudaba en hacer gala de ello en cualquier entrevista, de modo que en Francia era el español de Mont-de -Marsan, y en España el francés nacido en España como suele ocurrir casi siempre en estos casos.Al final eres de dos sitios y de ninguno a la vez.Asi es la vida del emigrante. Ocaña tiene en su palmarés unas 110 victorias entre ellas están la Vuelta a España, el Tour de Francia, tres veces el Dauphiné Liberé, el Gran Premio de las Naciones, varias clásicas en una de las cuales le sacó nueve segundos en la contra reloj a Eddy Merckx, algo así como si alguien le hubiera sacado nueve segundos al mejor Indurain, una auténtica hazaña. Ese era Luis Ocaña. Su mejor forma está entre los años 70 y 73. De no haber sido por las caídas hubiera ganado los tres Tours.
El más dramático fue el de 1971 cuando había doblegado a Eddy Merckx y le sacaba unos nueve minutos en la general, cuando una desdichada tormenta en la montaña, descargó agua y granizo y el barro y piedras arrastrados hasta la carretera provocó la caída de los corredores amontonándose unos contra otros. Luis Ocaña se levantaba cuando llegó a toda velocidad otro corredor arrollándolo precisamente a él. Cayó malherido y fue conducido en estado grave al hospital. Se le negó asi su más clara victoria en el Tour. Al día siguiente Eddy Merckx se negó a endosarse el jersey amarillo que le correspondía por respeto al gran Luis Ocaña. Un gesto que demuestra la admiración y el respeto que le tenía. Ellos dos protagonizaron, cada uno en un día diferente dos de las hazañas más increíbles del Tour de Francia. En el 72 se volvió a caer y aunque fue menos grave quedó disminuido para plantarle batalla a Merckx. Su mala suerte contrastaba con su lucha para vencerla y asi fue hasta que abatido por las enfermedades, sin fuerzas ya para luchar, decidió acabar con su vida.
Guardo en mi mente una escena que protagonizó en una entrevista en la T.V francesa junto con Cirylle Guimarad, ciclista francés, que quiso, pero no pudo ganarle a Ocaña en el 73. Tras un rifirrafe el engreído, prepotente y provocador Guimard seguía mofándose de Luis Ocaña. Al final el presentador sugirió que se dieran la mano para hacer las paces. Luis Ocaña herido en su amor propio por el comportamiento impresentable del francés, le negó el saludo que pretendía el presentador. Asi era de indomable Luis tanto en el deporte como fuera de él. Yo disfruté con aquella postura que consideraba tan española, lejos de la hipocresía que tanto detestaba de los parisinos. Asi éramos los españoles de la meseta; consecuentes con nuestros principios y nuestra forma de ver la vida. Comportamiento que pude observar infinidad de veces en otros emigrantes españoles en Paris.
Esta forma de ser sin embargo, había evolucionado cuando mas de veinte años después me incorporé a la vida española y comprobé, no sin amargura, como en hipocresía habíamos alcanzado y superado a los parisinos que conocía muy bien. Esta no era la España que dejé. Solidaridad en el trabajo, cero; sálvese quien pueda, y si te he visto no me acuerdo. La primera impresión que me dio es que la sociedad no protestaba por nada, estaba anestesiada, sometida en aras a no se qué intereses. Me dio mucha pena. Lo digo por propia experiencia. El mobbing goza de buena salud. Quizás la famosa hipoteca haya obligado a muchas personas a esta especie de servidumbre. Me importa yo y ¡otra de gambas.! parece ser la consigna establecida; lo políticamente correcto hará el resto.
Luis Ocaña recibió hace un año, a titulo póstumo la Real Orden del Mérito Deportivo. Aqui caben dos comentarios: a buenas horas mangas verdes. O nunca es tarde para reconocer méritos. Este país tiene la memoria corta con sus hijos célebres.
Creo que en Francia le han dedicado dos libros y en España ninguno. Asi somos unos y otros. Los emigrantes españoles en Paris si le dedicamos un gran homenaje, tras ganar el Tour en la sala Grenelle con un selecto y variado espectáculo flamenco. Luis Ocaña pervivirá en quienes le conocimos de cerca por ser un campeón que por su carácter indomable, hizo gala de superación constante, afrontando los más difíciles retos, consiguiendo doblegar al campeonísimo Merckx. Todo un ejemplo de entrega, de tenacidad y de superación. Félix

2 comentarios:

Salva dijo...

Veo Félix que tocas todos los palos. El deporte también es uno de mis pasatiempos favoritos. Recuerdo aquellos tiempos que comentas. Aunque yo prefería la explosividad de P Delgado cuando parecía derrumbarse, o que le entraba el "tío del mazo"- así define el la famosa pájara de desfalleciomiento- entonces Perico ponía un piñón de menor dentada y cada pedalada agrandaba la distancia. Recuerdo a Tarangu Fuentes, Alvaro Pino, Arroyo, Olano y Don Miguel induraín. Leí un libro escrito por un ciclista sobre las famosas veinticuatro curvas de Alpe D´Huez.
Después cuando ha salido a la luz todo el asunto del dopaje perdí interés, pues pienso que todo se reducía a marchar dopado con estimulantes que no fueran detectados por el control posterior.
Hoy, creo que sigue igual y avanza paralelo al deporte en sí otra actividad muy lucrativa para los "científicos" sin escrúpulos que descubren fármacos indetectables.
Llevas razón en el asunto del Mobing y su relación directa con las hipotecas "vitalicias". lo comentamos en el bar.
Creo que estamos pasando por un momento oscuro de principios y valores. Ya nadie se sorprende por los sobornos y los tratos de favor, es algo casí normal en nuestra sociedad, porque cuando algo bochornoso sale a la luz, el perjudicado contrataca con algún desmentido(pagado el portavoz) que se encarga de poner en tela de juicio las acusaciones del escándalo y sacas a flote todas las miserías del primer mensajero.
Desconozco como se puede cambiar esta dinámica, pero no estaría mal utilizar el voto en blanco por todo el electorado. Tal vez si obraramos así, se removerían sus conciencias y empezarían a recapacitar.
Existe un ensayo de José Saramago, donde el absentismo del electorado trae peores consecuencias. lo leí, pero no recuerdo el título, lo buscaré por casa y a tu correo personal lo enviaré. Es un ensayo sobre una posibilidad, pero tal y como lo narra (es un maestro muy espeso que tuvo que dedicarse a la literatura porque estaba vetado en la enseñanza por ser de izquierdas)no es ninguna utopía que suceda algún día. Saludods Salva.

Anónimo dijo...

Está claro,Salva, que la mayoria de los deportes han perdido su interés por lo del dopage.Se salvan muy pocos deportista,quizás los de automovilismo porque en milesimas de segundo te puedes juegar la vida.En la politica el pueblo catalán,que no sus políticos,dio el primer paso marchandose a la playa para disfrutar en lugar de participar en el voto sobre el Estatuto,que,al final, fue aprobado con menos del 50% del censo electoral.Y en Francia, cansados de la tomadura de pelo de los politicos votaron en una ocasión,en la primera vuelta, a la extrema derecha de Le Pen obligando en la segunda vuelta a los comunistas,por ejemplo,a votar a la derecha para librarse de Le Pen.La gente usa las pocas armas que le quedan.En cuanto a la corrupción hay un dato que demuestra hasta que punto en este pais se ve como algo natural,o sea que es cosa de listos.En Francia Dinamarca,Italia y alguno más que olvido,personajes relevantes pillados ,han llegado hasta el suicidio.En España no conozco ningún caso, y me alegro que asi sea,pero es todo un síntoma.
¿Serian capaces nuestros politicos de gobernar con el 20% del censo electoral? No lo descarto.Saludos
Félix.